martes, 8 de abril de 2014

Capítulo 24: El principio del fin

EL PODER DEL DINERO
CAPÍTULO 24: EL PRINCIPIO DEL FIN



OCÉANO PACÍFICO
INT. / VUELO CHICAGO-HONOLULU / DÍA

Dentro del avión junto a decenas de pasajeros viajan Santiago y su ya esposa Fedora. La pareja vuela a la ciudad de Honolulú, la capital de las famosas y paradisiacas islas Hawaii. El enorme Boeing 747 de American Airlines está a punto de aterrizar. En sus asientos, Santiago y Fedora escuchan por megafonía una voz masculina…

Voz: Señoras y señores, en breve aterrizaremos en el aeropuerto de Honolulú, no se olviden de mantener sus cinturones abrochados. Gracias.



Fedora: Ay Santi, que ganitas ya de llegar… Estoy deseando ir a la playa, me han dicho que son espectaculares, mi amor.

Santiago: Sin duda van a ser unas buenas vacaciones, hicimos bien en venir a Hawaii.


DÍAS DESPUÉS
NUEVA YORK, NY.


INT. / CASA MENDOZA, SALÓN / DÍA

César y Claudia le cuentan a la familia sus nuevos planes.



Cesár: Encontramos un apartamento en Brooklyn, está bien de precio y bueno creo que entre Claudia y yo podemos pagarlo sin problemas.

Paloma: Es una pena que se vayan de la casa, les vamos a extrañar…

Claudia: Bueno mujer pero nos vamos a ver muy a menudo, además César va a seguir trabajando en el locutorio, nada va a cambiar.

Eva: Claudia tiene razón, Paloma, además es normal que los chicos quieran vivir solos, como todas las parejas. ¿Verdad César?

César: Claro, por eso más que nada es que pensamos en mudarnos.

Iván: Joo… (Triste)

César: No estés triste, campeón, si nos vamos a ver todos los días.

Iván: ¿Lo prometes, tío César? 

César: ¡Claro! (Sonríe) Anda, tonto, dame un abrazo de oso.

Iván: ¡De osooo!! ¡Jajaja! (Se abrazan)


RANCHO LARSON WEST, WISCONSIN
INT. / MANSIÓN, SALÓN / DÍA

Toda la familia almuerza sentada a la mesa, salvo Santiago y Fedora que siguen de viaje en Hawaii. Doña Ágata preside la mesa como de costumbre.



Ágata: ¿Y dices que te vas a Nueva York, Ernesto?

Diego: ¿Y eso primo? No me habías comentado nada…

Ernesto: Me llamaron ayer, fue todo muy rápido. Me han ofrecido empleo en un estudio fotográfico, bueno exactamente es para una agencia de modelaje en Manhattan. (Sonríe ilusionado)

Valery: Pero eso es estupendo, Ernesto. Estoy segura que te va a ir muy bien en la gran manzana. Me encanta Nueva York, es mi ciudad favorita. ¿Tú conoces Diego?

Diego: Sí, claro… (Pensando en que Paloma vive allá)

Ágata: Bueno Ernesto pues hijo que te puedo decir… Que te vaya muy bien, aquí tienes tu casa para cuando quieras… (Pensando: Bendito sea Dios, por fin nos libramos de este parásito…) 

La vieja sonríe falsa, fingiendo, como es natural en ella.


HONOLULÚ, ISLAS HAWAII


INT. / HOTEL SHERATON, RESTAURANTE / DÍA

Santiago y Fedora almuerzan sentados a una de las mesas del restaurante del hotel. Ya llevan unos días de luna de miel en las paradisíacas islas del Pacífico.



Fedora: Acabo de hablar por teléfono con mi hermana Valery, dice que Ernesto se muda para Nueva York. Al parecer le ha salido un trabajo.

Santiago: Ah, pues que bueno… Me alegro por él.

Fedora: ¿Ernesto no es un Larson, verdad? Chico, es como Diego dice que es su primo… no entendí bien.

Santiago: Ernesto es hijo de una hermana de mi difunta esposa Elisa, son primos por parte de madre, mi amor.

Fedora: Ahm… Ya entiendo, ya…

Santiago: Bueno, ahora en cuanto terminemos la comida nos vamos a navegar. Me han comentado que se alquilan yates en el puerto.

Fedora: ¡Genial, cariño! ¡Me encanta la idea! (Sonríe ilusionada)

Santiago: Te amo, princesa. (Se besan)

Fedora: Y yo a ti, Santi… (Se besan de nuevo)


RANCHO LARSON WEST, WISCONSIN
INT. / MANSIÓN, DESPACHO DE ÁGATA / NOCHE

La villana conversa con Ernesto. Ambos sentados frente a frente a cada lado del escritorio. Doña Ágata se fuma un cigarrillo con mucho estilo y vanidad.



Ernesto: ¿Para qué me llamó doña Ágata? 

Ágata: Te llamé porque quiero pedirte un favor… No te preocupes, te pagaré.

Ernesto: Perfecto… ¿Para qué soy bueno? ¿En qué puedo ayudarla esta vez?

Ágata: Escúchame con atención.

Ernesto: Usted dirá… Soy todo oídos.

Ágata: Como mañana te marchas a Nueva York, quiero que investigues a Paloma, quiero saber dónde vive, cómo vive, en dónde trabaja. Todo.

Ernesto: Pero Nueva York es una ciudad inmensa, doña Ágata. No voy a poder encontrar a Paloma.

Ágata: Claro que sí… Conseguí el teléfono de la casa de su hermana Eva. Eso sí no tengo la dirección pero imagino con el número podrás comenzar por algo. Necesito saber que es de ellas. 

Ernesto: No entiendo, se supone que lo que quería, que era alejar a Paloma de Diego, ya lo consiguió. ¿Entonces ahora qué quiere?

Ágata: Eso no es asunto tuyo, al menos no todavía. Tú encuéntrala y en cuanto sepas algo de ella me avisas. 

Ernesto: Está bien, haré lo que pueda. Le prometo que en cuanto tenga noticias, yo la llamo por teléfono. No se preocupe.

Ágata: Si consigues dar con Paloma y Eva te pagaré 500 dólares. (Sonríe)

Ernesto: Perfecto… (Sonríe con avaricia)


AL DÍA SIGUIENTE
RANCHO LARSON WEST
EXT. / MANSIÓN, JARDINES / DÍA

Diego y su ahora novia Valery charlan en el porche de la lujosa casa.



Valery: ¿Qué te pasa Diego? Te noto como tristón hoy…

Diego: Debe ser por el día, lleva toda la mañana lloviendo. No te preocupes, estoy bien.

Valery: ¿Estás seguro mi rey? Ay, que se me hace que tanto trabajo en el rancho te tiene agotado.

Diego: No es eso, hoy apenas ha habido faena en cuanto a temas veterinarios.

Valery: ¿Y entonces mi amor? ¿Qué te pasa?

Diego: Nada, Valery, no me pasa nada. Ya te he dicho, estoy bien.

Valery: OK, está bien… ¿Sabes? He reservado un hotel en Montreal para el fin de semana, viernes y sábado. ¿Qué te parece? (Sonríe)

Diego: ¿En serio? Pensé que sería más adelante, no lo esperaba tan pronto…

Valery: ¿Y para qué esperar guapetón? Estoy deseando que hagamos juntos ese viaje.  Además, recuerda que va a ser nuestra primera vez como hombre y mujer… 

Diego: Lo sé… 

Valery: Te quiero, Diego. (Robándole un beso)

Diego: Y… y yo a ti… (Dudando, se besan de nuevo)


NUEVA YORK, NY.
INT. / COCHE DE ERNESTO / DÍA

Ernesto está en su auto, aparcado en una calle del barrio de Queens, en Nueva York, justo frente a la casa donde viven Paloma y Eva. Llueve a cántaros pero Ernesto sigue espiando desde su coche para ver si Paloma sale de la casa. El chico toma su celular y marca el número de doña Ágata. La villana, desde su despacho en Larson West, contesta al teléfono.



Ágata: ¿Sí, bueno?

Ernesto: Doña Ágata, soy yo, Ernesto… 

Ágata: Ernesto, que bueno, tener noticias tuyas… ¿Qué? ¿Averiguaste algo?

Ernesto: Estoy enfrente de la casa de Paloma. 

Ágata: ¿En serio? ¿Pudiste dar con ellas? Perfecto… (Sonríe)

Ernesto: Acabo de llegar pero todavía no he visto salir ni entrar a nadie de la casa. Estoy en mi coche.

Ágata: Aguarda ahí hasta ver algo, necesito comprobar que esas dos viven ahí. Luego me pasas la dirección.

Ernesto: ¿Y si las veo que hago?

Ágata: Nada, tú no hagas nada, sólo me llamas y me cuentas lo que veas, pero no dejes que te descubran espiando. ¿Está claro?

Ernesto: Tranquila, no se preocupe… Todo controlado.

Ágata: Perfecto… 

Ernesto: ¡Espere, se acaba de abrir la puerta! (Mirando hacia la casa)

En ese momento Eva e Iván salen de la casa, seguidos por Paloma quien lleva un cochecito de bebé donde viaja el pequeño Daniel.

Ágata: ¿Qué pasa? (Intrigada)

Ernesto: ¡No puede ser! ¡No es posible!

Ágata: ¿El quéee? ¡Habla de una maldita vez!

Ernesto: Paloma, Paloma lleva un bebé en un carrito. 

Ágata: ¿Quéeeeeeeeeeee? (Alucinada)

Ernesto: Lo que oye, acabo de verla salir con su hermana Eva y el hijo de ésta. Creo que van a dar un paseo.

Ágata: ¡Síguelas, arranca ese auto! ¡No las pierdas de vista!  Así que esa mujercita engañó a mi nieto… ¡Si estaba embarazada, nunca lo perdió! ¡Maldita sea! ¡Malditaa!

Ernesto: ¡Cálmese doña Ágata, por favor! Ya voy siguiéndolas… (Manejando el coche y hablando por el manos libres)

Ágata: Escúchame bien, no las pierdas de vista. Con que Palomita tuvo un bebé de Diego… Pues ese niño tiene que estar aquí con su padre. 

Ernesto: ¿Quiere que se lo robe?

Ágata: No, todavía no… tengo que pensar un plan. Te llamaré luego, no las pierdas la pista bajo ningún concepto. Procura que no te vean.

Ernesto: Ok, doña Ágata, tranquila. Por cierto… ¿Y mi lana?

Ágata: Enseguida te haré una transferencia, pesado… (Con mal tono)

Ernesto: Bien… 

Ágata: A ver, dime la dirección de la casa, ya tengo papel y bolígrafo a mano.

Ernesto: Pues la casa está en Queens, un barrio de Nueva York. La dirección es… 

Mientras el chico le va dando las señas, doña Ágata anota en su famoso diario.

Ágata: Ajá…. Ajá… La tengo… (Sonríe con malicia) Mañana mismo salgo para Nueva York, te llamaré en cuanto aterrice mi vuelo en el JFK.

Ernesto: Ok, doña Ágata, mañana hablamos.


Mientras tanto, Paloma, Eva, Iván y el pequeño Daniel, dan un paseo por el barrio. Ha dejado de llover y comienza a lucir de nuevo el sol. Ambas hermanas conversan, mientras Iván empuja el cochecito con su primo en el interior.




Paloma: Es una pena que César y Claudia se muden de casa… Estaba ya tan acostumbrada a su compañía…

Eva: Anímate hermana, yo sé que te sientes sola desde que terminaste con Diego pero todavía nos tienes a Iván y a mí. Además del peque. (Sonríe)

Paloma: Lo sé, Daniel es lo mejor que me pudo regalar Diego… (Triste)

Eva: ¿Por qué no hablas con él y hacen las paces? Mira, yo no te digo que le perdones que anduviera con otra pero… no sé, al menos que conozca a su hijo, que sepa que Daniel existe.

Paloma: ¿Y si se enoja? Capaz y le de por querer quitármelo por venganza.

Eva: Diego no es así, a ver, se enojará, sí, pero luego se le pasará, en cuanto conozca al bebé.

Paloma: No lo sé, no sé que hacer… Han pasado tantos meses ya.

Eva: Te dije que no debiste haberle mentido pero bueno ya da igual, no se puede cambiar eso.

Paloma: Lo sé…


RANCHO LARSON WEST
INT. / MANSIÓN, DESPACHO DE ÁGATA / NOCHE

Braulia limpia el despacho de su patrona, la simpática criada se dispone a pasar el plumero por el escritorio cuando ve abierta la caja fuerte de la pared. La mulata no puede evitar chismosear…



Braulia: ¿Y esto? Uy, uy, uy, que me parece que la vieja se olvidó de cerrar la puerta… (Mirando dentro de la caja fuerte). Poco dinero hay aquí dentro, la verdad… joyas… documentos… ¿Un momento que es esto? (Tomando el diario)

La sirvienta lo toma y lo pone sobre el escritorio.  Braulia se sienta a la mesa y…

Braulia: Un diario… (Sonríe como tonta) Ay Braulia, seguro aquí están los más intimos pensamientos de la momia… A poco cuente sus cochinadas con los hombres y todo… jajaja. (Abriendo el diario pensando ingenuamente). A ver, a ver…

La criada ojea el diario y pasa varias páginas, lee algunas frases pero nada en especial hasta que llega a una página donde se detiene horrorizada.

Braulia: ¡Ahhh Dios míooo!!!  (Tapándose la boca con una mano) ¡No puede ser! ¡No es posible! ¡Doña Ágata es una asesina! (Sigue leyendo) ¡Ahhhh!!! (Horrorizada lee textualmente) “Tenía que hacerme con esas tierras y Elisa era un estorbo… aquel viaje a Colombia era la mejor oportunidad para deshacerme de mi nuera”.

La pobre Braulia no puede dar crédito a lo que lee, el diario está lleno de confesiones de la villana, confesiones que nunca debió haber escrito pues la delatan en varios crímenes, empezando por el de Elisa…

Braulia: Esta mujer es un verdadero monstruo… ¡Ella mató a su propia nuera! ¡A la mamá del joven Diego!!! ¡Ahhh!!!

En ese momento se oyen pasos por el pasillo, pasos que conducen al despacho. Braulia los oye. La criada, muerta de miedo y muy nerviosa y asustada toma el diario y lo mete de nuevo en la caja fuerte, cerrando la portezuela. Braulia apaga la luz de la mesa y se esconde bajo el escritorio. Aterrada, la sirvienta no es capaz de mover un músculo. La puerta del despacho se abre… unos zapatos de tacón caminan por el despacho y se enciende la luz de la mesita. Es doña Ágata. La vieja villana no se da cuenta de que Braulia está bajo el escritorio. Ágata dirige su mirada hacia la caja fuerte de la pared, cerrada.



Ágata: Ay, que tonta, me olvidé de poner el cuadro delante… 

La vieja arpía toma un cuadro de una butaca y lo coloca en la pared, tapando la caja fuerte. Nadie sabe que tras el cuadro de su difunto esposo Richard Larson, hay una caja de seguridad. Una caja fuerte que esconde su diario personal. Un diario que ya no es secreto pues Braulia ha podido leer algunas notas.  Doña Ágata apaga la luz y se marcha cerrando la puerta del despacho. Braulia, bajo el escritorio y muerta de miedo no es capaz de salir… La criada habla consigo misma.

Braulia: Dios mío… ¿Y ahora qué hago? ¿Qué hagooo??? (Aterrada)

CONTINUARÁ
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